Tiempo infinito e imborrable transcurre al besarte,
montaña rusa de caricias y deseos arriban a mi
de valijas de sentimientos y miel están provistas
yo, soñadora inconciente entre sus brazos, de anfitriona.


Bajo océanos impetuosos e intrépidos encubierta estoy
inevitable fusión de ambos despierta calma caótica
tú, marinero perfecto, desatas cadenas de pasiones
sólo rozándome provocas delitos imperfectos y atípicos.


Sensual e implacable juez decides condena o absolución
dosificas equitativa y arbitrariamente amor y rechazo
ajenas, tuyas se han vuelto libertad y sueños míos
renunciaste a ser, sentimiento impalpable y abstracto
convirtiéndote en ciencia cierta y dogmática, mi religión.


Sobre llamas de jaleo afrodisíaco descansé
Vientos de vainilla caramelizados arrullan sutilmente
dejando huellas invisibles y táctiles sobre mi cuerpo
ellas serán pruebas irrefutables y indiscutibles
de quien nadie podrá s sentirme como vos.

                          Chiara